Montaña Central

A los pies de la  Catedral de Oviedo se encuentra la estatua de un guerrero, el  rey Alfonso II el Casto, el más conocido de la Monarquía Asturiana.   Bajo su reinado se descubrió la tumba del apóstol Santiago,  a principios del siglo IX, iniciando  así un fenómeno de fervor  y peregrinaje que llega hasta nuestros días bajo  el nombre de   Camino de Santiago.

En aquellas remotas épocas solo la costa norte de la Península Ibérica estaba bajo el dominio cristiano, es por eso que los peregrinos procedentes de Europa,  que decidían peregrinar a  Santiago  estaban obligados a salvar penosamente los quebrados relieves de la  Cordillera Cantábrica.

Hito imprescindible en este recorrido, El Camino Primitivo, era Oviedo  capital de España.

Muy próximo a Oviedo está el Monsacro  (monte sagrado),  escarpadísimo relieve en el que se construyeron dos capillas  en las que  habían ocultado para protegerlas  de los musulmanes  las reliquias de la derrotada  España Visigoda

Tras consolidar su reino,  y considerarlo a salvo de las racias musulmanas,  Alfonso II traslada  a Oviedo las valiosas reliquias   del Monsacro  y construye para albergarlas una “Cámara Santa” , que convierten a Oviedo en la mayor custodia de reliquias de toda  Europa, solo sobrepasada por Roma.

El avance de la reconquista hacia el sur, abre a los peregrinos  los llanos caminos de la meseta que  facilitan el paso hacia Santiago, y poco a poco el Camino  Primitivo cede su  puesto al  Camino Francés como ruta más transitada. Pero permanece en la memoria  de los peregrinos el recuerdo de la Cámara Santa, y muchos de los que llegan a León por el  Camino Francés , desvían sus pasos hacia Oviedo, por el Camino del Salvador , para rendir adoración al Salvador y seguir después , ya por el Camino Primitivo, sus pasos hasta Santiago.

Transcurridos los siglos,  las reliquias siguen en la Cámara Santa, albergada ahora por la catedral gótica inmortalizada por Clarín. En el camino se vislumbran las  Capillas del  Monsacro, y durante todo el, el peregrino  se ve acompañado por la historia, pues transita un camino que ha sido Puerta de Asturias desde que el ser humano decidió habitar estas agrestes tierras.